Entre dolor,
bienestar, trangenicos y la no-vida
La experimentación animal a evolucionado de la misma forma como han
evolucionado otros medios de control. A cambiado de apariencia para camuflarse,
como el capitalismo paso de verde milico a gris economista, la experimentación
en animales no humanos, a gritado a los 4 vientos la disminución del dolor en
los animales experimentados, las mejoras en infractuctura y en la supuesta
calidad de vida de estos. Su concepto clave es el bienestar animal y se
refugian en los conceptos de las 3 erres, terminología introducida en los 60 y
retomada en las últimas décadas, por dos biólogos ingleses, Russel y Burch, en
su libro “The Principle of Humane Experimental Technique”. Las tres erres hacen
referencia a reemplazar, reducir y refinar. Ósea, reemplazar los modelos
animales por otros modelos alternativos cada vez que sea posible. Reducir, es
decir, maximizar la información obtenida de un solo animal y así reducir la
cantidad de animales usados un una investigación y refinar, ósea, modificar los
procedimientos para que estos apunten a minimizar el dolor y la angustia. Son estos tres principios los que sustentan a
grandes rangos la visión ética de lxs investigadores involucrados. Visión del
todo reducida, dejando de lado argumentos profundos en contra de la
experimentación en animales y el desarrollo de tecnologías que solo ayudan a la
artificializacion de la vida, a la domesticación de esta y al perfeccionamiento
de los sistemas de control sobre los cuerpos y sus medios ambientes.
El desarrollo de la biotecnología, es decir, la manipulación genética de
seres vivos ha permitido generar animales artifialmente para un mejor estudio
de patologías tanto humanas como de otros animales no humanos. De esta forma se crean líneas enteras,
(grupos) de animales enfermos con alguna patología o propensos a contagiarse
con esta. Estos son animales trasgenicos (organismos genéticamente modificados).
Y las graves repercusiones que la manipulación genética conlleva son conocidas
por todxs. El equilibrio orgánico presente en la naturaleza es pasado
por alto sin ningún respeto, manipulando ciclos vitales, reproductivos,
sensitivos, energéticos y otros. Pasando por alto la compleja y caótica malla
de interconexiones entre seres vivos. Imponiendo una forma de saber predadora,
destructiva y altamente peligrosa que
nos lleva aceleradamente a serios desordenes ecológicos con las implicaciones
sociales que estas conllevan.
La experimentación en animales no humanos en chile se remite principalmente,
al area biomédica, en la elaboración de medicamentos, vacunas, antibioticos y
tratamientos de enfermedades presentes en animales humanos como en animales de
producción. Y es en este punto donde generalmente se crea el debate ético entre
quienes ponen en una supuesta balanza pros y contras de este tipo de modelo
investigativo. No es nuestro interés ser un espacio de debate, solo queremos
aclarar que la visión antropocentrista de la salud nos repugna, que jamás un
humano alcanzara la salud explotando a otro individuo, que la mayor parte de las enfermedades que,
supuestamente, se quieren superar a través de la investigación en animales no
humanos son producto mismo de la civilización tecno-medica-industrial a través
del desorden ecológico creado, la negación de los instintos salvajes y vitales
presentes en los animales humanos y la forma de vida domesticada y
mercantilizada a la que son obligadxs los hombres y mujeres nacidos en este
mundo, ósea la no vida.
Queremos dejar en claro, con el fin que no nos
mal interpreten, que no somos “animalistas”, no perseguimos formas alternativas que mantengan integro el
brazo científico de la dominación, entendemos este como parte fundamental del
entramado del control social. Así como buscamos la destrucción de las cárceles
y no mejoras en esta. Así como no queremos energías renovables para alimentar
la producción capitalista, así como no queremos reformas democráticas que
pintan de color lo mas negro de la dominación. No queremos la ciencia oficial
que aplasta saberes milenarios y sustenta con sus delantales blancos, como
uniformes de guerra, una civilización levantada sobre millones de seres
asesinados, encarcelados, torturados y sobre medios ambientes desvastados.
Queremos la vida y por ello luchamos contra lo que la destruye, por que es
nuestro instinto el que reacciona, por que es la parte salvaje que no lograron
domesticar la que grita, gruye, aúlla, ladra, se llena de rabia y se arma para
combatir. Por que no nos queda otra. O luchar o morir como espectadores de
nuestra propia agonía.